Tratamiento de la neumonía

Tratamiento

Información sobre el tratamiento de enfermedades y estados de salud

Esta página intenta proporcionar información sobre neumonía y lista algunos de sus posibles tratamientos.

La información disponible en esta página sobre neumonía y su tratamiento ha sido obtenida de múltiples fuentes y puede no ser totalmente precisa.

Si crees que padeces neumonía o algunos de sus síntomas, te recomendamos que visites a tu médico antes de comenzar ningún tratamiento por tu cuenta.

Imágen de tratamiento de la neumonía

La neumonía es una inflamación de los pulmones a causa de una infección. Hay diferentes tipos de factores que pueden causar una neumonía, como por ejemplo, las bacterias, los virus, los hongos o los parásitos. La neumonía puede ser una enfermedad fatal para los mayores de 65 años o las personas que padecen una enfermedad crónica o tienen un sistema inmunológico débil.

El mejor enfoque para el tratamiento de la neumonía depende de una serie de factores, incluyendo la edad y la salud general, el organismo u organismos involucrados y el entorno donde se ha desarrollado la infección. El tratamiento puede incluir:

  • Medicación.
  • Hospitalización.
  • Descanso.

Los antibióticos se utilizan para tratar la neumonía bacteriana. Existen otros medicamentos que pueden ayudar a mejorar la respiración y aliviar los síntomas de la neumonía bacteriana y viral. Las opciones de medicamentos disponibles para tratar la neumonía son:

  • Antibióticos: La decisión de tratar la neumonía con antibióticos no siempre es sencilla. Incluso con una alta probabilidad de infección bacteriana, se necesita tiempo para identificar la bacteria involucrada y elegir el mejor antibiótico para eliminarla.
  • Antivirales: El médico puede recomendar medicamentos antivirales para la neumonía viral: Los antibióticos no son efectivos para el tratamiento viral.
  • Aspirina, ibuprofeno, naproxeno o acetaminofén: El objetivo de estos medicamentos es bajar la fiebre.
  • Medicinas para la tos.

Para tratar la neumonía es necesario seguir los siguientes consejos:

  • Descansar lo suficiente.
  • No salir de casa.
  • Beber muchos líquidos, especialmente agua.
  • Tomar todos los medicamentos recetados.

A pesar de que te sientas mejor, tus pulmones todavía pueden estar infectados. Es importante que el médico controle tu progreso.

Neumonía en niños

Los síntomas de la neumonía varían dependiendo de la edad del niño y la causa de la neumonía, pero los más comunes incluyen:

  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Tos.
  • Congestión nasal.
  • Respiración inusualmente rápida.
  • Respiración con gruñidos o sonidos sibilantes.
  • Respiración dificultosa.
  • Vómitos.
  • dolor en el pecho.
  • Dolor abdominal.
  • Disminución de la actividad.
  • Pérdida del apetito (en niños mayores) o alimentación deficiente (en lactantes), que puede conducir a la deshidratación.
  • En casos extremos, color azulado o grisáceo de los labios y las uñas.

El mejor tratamiento contra la neumonía es la prevención. Existen vacunas disponibles para los niños a partir de dos meses.

Los medicamentos para tratar la neumonía son:

  • Antibióticos.
  • Antivirales.

Los niños pueden ser hospitalizados si tienen neumonía provocada por tos ferina u otra neumonía bacteriana que causa fiebre alta y dificultad respiratoria o si necesitan oxígeno.

Para tratar las sibilancias, un médico podría recomendar el uso de un nebulizador.

Neumonía adquirida en la comunidad

La neumonía adquirida en la comunidad (NAC) es una de las enfermedades infecciosas más comunes tratadas por los médicos. La NAC es una causa importante de mortalidad y morbilidad en todo el mundo.

Existen un gran número de patógenos puede dar lugar a la neumonía adquirida en la comunidad. Los típicos agentes patógenos bacterianos que causan la enfermedad incluyen Streptococcus pneumoniae (sensibles a la penicilina), Haemophilus influenzae (sensible a la ampicilina) y Moraxella catarrhalis (todas las cepas resistentes a la penicilina). Estos 3 patógenos representan aproximadamente el 85% de los casos de la de NAC.

La neumonía adquirida en la comunidad generalmente se adquiere por inhalación o aspiración de organismos patógenos pulmonares en un segmento o lóbulo pulmonar.

La NAC grave se desarrolla en pacientes con enfermedad cardiopulmonar, cuando la función esplénica disminuye y/o con virulencia patógena.

Las complicaciones en NAC dependen del patógeno infeccioso y de la salud del paciente.

Neumonía intrahospitalaria o nosocomial

La neumonía intrahospitalaria se define como la neumonía que se presenta pasadas más de 48 horas después del ingreso en el hospital, es decir, que no estaba incubando en el momento de la admisión. Se define como la neumonía que aparece después de 48-72 horas de la intubación endotraqueal.

La neumonía nosocomial o intrahospitalaria es la segunda infección mosocomial más común y suele ser de origen bacteriano.

Los síntomas de la neumonía intrahospitalaria son:

  • Fiebre.
  • Leucocitosis.
  • Aumento en la frecuencia respiratoria.
  • Falta de aliento.
  • Tos.

La mayoría de los pacientes con neumonía intrahospitalaria requieren soporte ventilatorio en algún momento, la mayoría de los pacientes necesitan tratamiento con oxígeno suplementario también.

Normalmente la neumonía nosocomial se trata durante 14 días con terapia antimicrobiana. Los medicamentos recomendados tienen un alto grado de actividad antipseudomónica. Las combinaciones óptimas incluyen meropenem o doripenem más levofloxacino o aztreonam. Alternativamente, se puede administrar penicilina antipseudomónica (por ejemplo, piperacilina) en combinación con levofloxacina, meropenem, aminoglucósido o aztreonam.

Neumonía atípica

La neumonía por Mycoplasma o neumonía atípica puede causar dolor de garganta, de cabeza y erupción cutánea, además de los síntomas habituales de la neumonía.

La neumonía atípica es la neumonía menos grave y la más común. La neumonía atípica se trata con antibióticos. El tratamiento suele durar de 7 a 10 días.

Se trata de una neumonía infecciosa y por lo tanto, es importante no compartir servilleta, vaso, pañuelo, etc. Cambiar las sábanas y toallas a menudo y lavarse las manos con frecuencia.

Si aparece fiebre, se pueden administrar más medicamentos junto a los antibióticos para bajarla.

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