Tratamiento de la hepatitis

Tratamiento

Información sobre el tratamiento de enfermedades y estados de salud

Esta página intenta proporcionar información sobre hepatitis y lista algunos de sus posibles tratamientos.

La información disponible en esta página sobre hepatitis y su tratamiento ha sido obtenida de múltiples fuentes y puede no ser totalmente precisa.

Si crees que padeces hepatitis o algunos de sus síntomas, te recomendamos que visites a tu médico antes de comenzar ningún tratamiento por tu cuenta.

En el siguiente enlace puedes ver más información sobre los síntomas de la hepatitis.

Imágen de tratamiento de la hepatitis

La hepatitis palabra viene de la palabra “Hepar” del griego antiguo, que significa 'hígado' y el significado de “itis” en latín es inflamación. Hepatitis significa lesión en el hígado por la inflamación de sus células.

El hígado tiene una amplia gama de funciones, como por ejemplo:

  • Desintoxicación (filtros sustancias nocivas forman la sangre, tales como alcohol).
  • Almacenar vitaminas (A, D, K y B12).
  • Síntesis de proteínas.
  • Producción de sustancias bioquímicas necesarias para la digestión, tales como la bilis.
  • Mantener los niveles adecuados de glucosa en la sangre.
  • Produce el 80% del colesterol de tu cuerpo (el colesterol es vital).
  • Almacena el glucógeno (también convierte la glucosa en glucógeno).
  • Descompone los glóbulos rojos.
  • Sintetiza las proteínas plasmáticas.
  • Produce hormonas.
  • Produce la urea (la sustancia principal de la orina).

La hepatitis puede curarse por sí misma sin ninguna consecuencia significativa o puede progresar cicatrizando el hígado. La hepatitis aguda dura menos de seis meses, mientras que la hepatitis crónica dura más tiempo.

No todas las formas de hepatitis son infecciosas, por lo que no todas se pueden propagar de persona a persona.

Hay cinco tipos principales de hepatitis que son causadas por un virus, éstas son la A, B, C, D y E.

Si el paciente tiene una hepatitis no viral, el médico necesita extraer la sustancia nociva del cuerpo del paciente. Esta sustancia será expulsada del estómago por hiperventilación o vómito inducido. En cuanto a su tratamiento, los pacientes que padecen hepatitis no viral se deben tratar con corticosteroides.

Hepatitis B

La hepatitis B es una ETS (enfermedad de transmisión sexual). Es causada por el virus VHB (virus de la hepatitis B) y se transmite por contacto con sangre infectada, semen y algunos fluidos corporales. Puedes contraer la hepatitis B si:

  • Tienes relaciones sexuales sin protección con una persona infectada.
  • Utilizas una jeringa utilizada anteriormente por una persona infectada.
  • Tu piel ha sido perforada con agujas no esterilizadas.
  • Has compartido objetos personales, como un cepillo de dientes o una navaja, con una persona infectada.
  • Un bebé se puede infectar a través de la leche de su madre si ella está infectada.
  • Has sido mordido por alguien infectado.

El hígado de una persona infectada con hepatitis B se hincha. El paciente puede sufrir un daño hepático grave debido a la infección, lo que puede resultar en cáncer. Para algunos pacientes la hepatitis se puede volver crónica (a muy largo plazo o permanente). La sangre donada siempre se somete a la prueba de la hepatitis B.

Un paciente con hepatitis B necesita descansar. El tratamiento de la hepatitis B requiere una dieta alta en proteínas e hidratos de carbono para reparar las células dañadas del hígado, así como para proteger el hígado.

Hepatitis B aguda

El tratamiento de la hepatitis B aguda además de incluir el descanso y la dieta rica en proteínas e hidratos como en la hepatitis B normal, también debe incluir interferón. El interferón es un agente antiviral que ayudará a curar la enfermedad.

Hepatitis C

La hepatitis C se transmite mediante el contacto directo con la sangre de una persona que tiene la enfermedad. Es causada por el virus HCV (Virus de la Hepatitis C). El hígado puede inflamarse y dañarse. En la hepatitis C, a diferencia de la hepatitis B, el riesgo de cáncer de hígado se incrementa solamente en personas con cirrosis y sólo el 20% de los pacientes los pacientes con hepatitis C desarrollan cirrosis. Las heces no son una vía de transmisión de la hepatitis C. La sangre donada también se debe someter a la prueba de la hepatitis C.

El tratamiento de la hepatitis C se basa en el interferón pegilado y la ribavirina.

Los pacientes con hepatitis C crónica que reciben tratamiento estándar del VHC pueden beneficiarse significativamente al tomar suplementos de vitamina B12. Mediante la adición de vitamina B12, la capacidad del cuerpo para combatir el virus mejora notablemente.

Para el tratamiento de la hepatits C también se puede recetar el sofosbuvir, que es un inhibidor oral de nucleótidos de la polimerasa del VHC.

Hepatitis A

La hepatitis A se contrae a través del consumo de alimentos o agua contaminados. La comida o el agua infectadas con un virus llamado VHA (Virus de la hepatitis A) provocan esta enfermedad. Mantener relaciones anales u orales también puede ser una causa. Casi todos los que se desarrolla la hepatitis A se recuperan completamente, ya que no conduce a una enfermedad crónica.

No hay un tratamiento específico para la hepatitis A. El médico puede indicar al paciente que se abstenga de tomar alcohol y drogas durante la recuperación. La gran mayoría de los pacientes con hepatitis A se recuperan espontáneamente.

Hepatitis D

Sólo una persona que ya está infectada con hepatitis B, puede infectarse con Hepatitis D. Es causada por el virus HDV (virus de la hepatitis D). La infección se produce a través del contacto con sangre infectada, relaciones sexuales sin protección y la perforación de la piel con agujas infectadas. El hígado de una persona con hepatitis D se hincha.

El objetivo del tratamiento de la hepatitis D es eliminar tanto el virus de la hepatitis D, como el de la hepatitis B. El medicamento recomendado para el tratamiento de la hepatitis D es el peginterferón alfa, en dosis altas y a largo plazo (un año o más).

Hepatitis autoimmune

La hepatitis autoinmune es una inflamación en el hígado provocada por nuestro propio cuerpo, es decir, cuando nuestro sistema inmunológico ataca a nuestro hígado.

La hepatitis autoinmune no tratada puede llevarnos a una cirrosis y finalmente, a una insuficiencia hepática. Cuando se diagnostica y se trata a tiempo, la hepatitis autoinmune puede ser controlada. Los tratamientos para la hepatitis autoinmune pueden ser:

  • Medicamentos que suprimen el sistema inmunológico o inmunosupresores: Prednisona o azatioprina.
  • Trasplante de hígado cuando los medicamentos no funcionan.

Hepatitis alcohólica

La hepatitis alcohólica al no estar causada por un virus, lo primero que se debe hacer para iniciar el tratamiento es suprimir el agente que la está provocando. Por lo que el primer paso del tratamiento debe ser dejar el alcohol.

Además, el médico puede recomendar una dieta especial para revertir las deficiencias nutricionales que tienen lugar en personas con hepatitis alcohólica.

Para reducir la inflamación del hígado, el médico puede recomendarte medicamentos corticosteroides, como por ejemplo, la pentoxifilina.

El algunos casos más avanzados, será necesario el trasplante de hígado.

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