Tratamiento del SIDA

Tratamiento

Información sobre el tratamiento de enfermedades y estados de salud

Esta página intenta proporcionar información sobre SIDA y lista algunos de sus posibles tratamientos. La información disponible en esta página sobre SIDA y su tratamiento ha sido obtenida de múltiples fuentes y puede no ser totalmente precisa. Si crees que padeces SIDA o algunos de sus síntomas, te recomendamos que visites a tu médico antes de comenzar ningún tratamiento por tu cuenta.

En el siguiente enlace puedes ver más información sobre los síntomas del SIDA.

Imágen de tratamiento del SIDA

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida o SIDA es una enfermedad crónica y potencialmente mortal causada por el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH. Al dañar el sistema inmune, el VIH interfiere con la capacidad del cuerpo para combatir los organismos patógenos, es decir, que causan enfermedades.

El VIH es un virus cuya infección se produce, en la mayoría de los casos, por transmisión sexual. También se puede contagiar a través del contacto con sangre infectada o de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia. Pueden pasar años antes de que el VIH debilite el sistema inmunológico hasta el punto de que sepas que padeces SIDA.

No hay cura ni para el VIH, ni para el SIDA, pero hay medicamentos que pueden disminuir dramáticamente la progresión de la enfermedad. Estos fármacos han reducido las muertes por SIDA en muchos países desarrollados. Sin embargo, a pesar de la existencia de estos tratamientos, el VIH continúa diezmando las poblaciones de África, Haití y algunas partes de Asia.

Los síntomas del SIDA varían dependiendo de la fase de infección. En la infección primaria, la mayoría de las personas infectadas por el VIH desarrollan una enfermedad similar a la gripe uno o dos meses después de que el virus haya entrado en el cuerpo. Esta enfermedad, conocida como infección primaria o aguda por VIH, puede durar algunas semanas. Los posibles síntomas incluyen:

  • Fiebre.
  • Dolores musculares.
  • Erupciones.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor de garganta.
  • Úlceras en la boca o los genitales.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos, principalmente en el cuello.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Sudores nocturnos.
  • Diarrea.

Aunque los síntomas de la infección primaria por VIH pueden ser lo suficientemente suaves como para pasar desapercibidos, la cantidad de virus en la sangre (la carga viral) es particularmente alta en este momento. Como resultado, la infección por el VIH se propaga de forma más eficiente durante la infección primaria que durante la siguiente etapa de la infección.

En algunas personas, la inflamación persistente de los ganglios linfáticos se produce durante el periodo latente clínico del VIH. El VIH permanece en el cuerpo. La infección latente clínica suele durar de ocho a 10 años. Algunas personas permanecen en esta etapa aún más tiempo.

A medida que el virus continúa multiplicándose y destruyendo las células inmunes, puede desarrollar infecciones leves o síntomas crónicos tales como:

  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Diarrea.
  • Pérdida de peso.
  • Tos y falta de aire.

Si no recibes tratamiento para la infección por VIH, la enfermedad progresa a SIDA en unos 10 años. Cuando se desarrolla el SIDA, tu sistema inmunológico ha sido severamente dañado, haciéndolo más susceptible a infecciones oportunistas.

El VIH destruye los linfocitos CD4, un tipo específico de glóbulo blanco que juega un papel importante en ayudar a nuestro cuerpo a combatir enfermedades. Nuestro sistema inmunológico se debilita a medida que más células CD4 son asesinadas. Puedes tener una infección por VIH durante años antes de que progrese a SIDA.

Las personas infectadas con VIH progresan a SIDA cuando el recuento de CD4 cae por debajo de 200 o que experimentan una complicación definitoria de SIDA, tales como:

  • Neumonía por Pneumocystis.
  • Citomegalovirus.
  • Tuberculosis.
  • Toxoplasmosis.
  • Criptosporidiosis.

Para infectarse con el VIH debe entrar en tu cuerpo a través de secreciones vaginales, semen o sangre infectados. No puedes infectarte a través del contacto ordinario como abrazar, besar, bailar o dar la mano a alguien que tiene el VIH o el SIDA. El VIH no se transmite a través del aire, el agua o por medio de las picaduras de insectos.

No hay cura para el VIH o el SIDA, pero existen una variedad de medicamentos que pueden ser utilizados en combinación para controlar el virus. Cada una de las clases de fármacos anti-VIH bloquea el virus de diferentes formas. El mejor tratamiento consiste en combinar al menos tres fármacos a partir de dos clases diferentes para evitar la creación de cepas del VIH que son inmunes a los fármacos individuales. Las clases de medicamentos que se utilizan para tratar el VIH son:

  • Los inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa (NNRTI): Efavirenz (Sustiva), etravirina (Intelence) y nevirapina (Viramune).
  • Inhibidores de nucleósidos de la transcriptasa reversa (INTR): Abacavir (Ziagen), la combinación de emtricitabina y tenofovir (Truvada) y la combinación de lamivudina y zidovudina (Combivir).
  • Inhibidores de la proteasa (IP): Atazanavir (Reyataz), darunavir (Prezista), fosamprenavir (Lexiva) y ritonavir (Norvir).
  • Medicamentos que bloquean la entrada del VIH a las células CD4: Enfuvirtida (Fuzeon) y maraviroc (Selzentry).
  • Inhibidores de la integrasa: Raltegravir (Isentress)

Aunque es importante recibir tratamiento médico para el VIH y el SIDA, también es esencial tener un papel activo en tu propio cuidado. Las siguientes sugerencias pueden ayudarte a mantenerte saludable por más tiempo:

  • Come alimentos saludables.
  • Evita ciertos alimentos como productos lácteos sin pasteurizar, huevos crudos y mariscos crudos, como ostras, sushi o sashimi. Cocina la carne hasta que esté bien cocida o hasta que no haya rastro de color rosa.
  • Vacúnate para prevenir otras infecciones como la neumonía y la gripea.
  • Ten cuidado con los animales de compañía. Algunos animales pueden portar parásitos que pueden causar infecciones en las personas seropositivas. Las heces de los gatos pueden causar toxoplasmosis, mientras que los reptiles pueden llevar salmonella.

Las personas que están infectadas con el VIH, a veces pueden incluir suplementos dietéticos en su tratamiento para estimular su sistema inmune o contrarrestar los efectos secundarios de los medicamentos contra el VIH. Los suplementos que pueden ser útiles son:

  • El aceite de pescado.
  • La proteína de suero.

SIDA en embarazadas

El SIDA se puede transmitir de madre a hijo. Las madres infectadas pueden contagiar a sus bebés durante el embarazo, el parto o a través de la lactancia materna. Pero si las mujeres reciben el tratamiento para la infección por VIH durante el embarazo, el riesgo de que sus bebés se infecten, se reduce significativamente.

Las mujeres embarazadas deben comenzar el tratamiento del SIDA inmediatamente.

SIDA en niños

Los niños con SIDA requieren el mismo tratamiento que los adultos. Normalmente éstos han sido infectados por sus madres. Los niños deben ser conscientes de la enfermedad que tienen para que puedan tomar las medidas de prevención adecuadas.

Los niños con SIDA si siguen el tratamiento adecuado y las medidas de prevención pertinentes, pueden disfrutar de su niñez.

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